La Tipografía: Naturaleza y Evolución.

Historia de la Tipografía

Hace mucho mucho tiempo, cuando el mundo era nuevo, se ignoraban algunos aspectos de la sociedad tal cual la conocemos ahora. Los humanos no eran menos inteligentes, es más, su desconocimiento de algunos recursos les permitió descubrir otros.

Así comienza nuestra historia, interesante como pocas, pues precisamente y sin ella, este relato jamás podría haber sido… escrito.

Con un simple bloque de arcilla y un palo, los primeros hombres comenzaron su andanza por las letras, aunque en aquellos momentos ni se acercaban a las que usamos ahora. Con dibujos y señales, buscaban representar actos cotidianos de su vida que gustaban de recordar o compartir. La escritura Cuneiforme (4000 a.C) es un claro ejemplo de esta necesidad de los humanos por hacer patente su existencia a lo largo de la historia.

Conforme los tiempos corrían, así lo hicieron todas las vertientes del conocimiento. Comunicarse ya no era algo optativo ni de necesidad para sobrevivir, sino que fue convirtiéndose en algo que se hacía por simple gusto.

Es así cómo los humanos buscaron perfeccionar el alfabeto, aunque en ese momento no se llamase así, y también la durabilidad de su soporte. Dando un salto en el tiempo, los materiales cambiaron a la vez que la escritura. Los egipcios inventaron el papiro, fabricado gracias a las hojas secas de unas cañas crecientes en el río Nilo. Gracias a este soporte, se estilizó mucho la forma de las letras, dando lugar al primer Alifato (S. IV a.C), antecesor del alfabeto.

Por otro lado, los romanos y los griegos estuvieron perfeccionando sus propios materiales.
Desde la elegante piedra o mármol en la que dejaban constancia de su paso por el mundo a sabiendas de que duraría para siempre, hasta comenzar a usar el papiro, el pergamino o el papel.

Para asuntos más cotidianos se usaba la letra Rústica (S. III a.C) completo antecedente de nuestro alfabeto. La Uncial (S. II-V d.C) llegó un poco más tarde, y sobretodo se utilizaba para transcribir textos cristianos y otros usos importantes. A su vez, las Semi Unciales, se dejaron ver en los usos más personales.

Pero no es hasta la llegada de Carlo Magno a Europa que la escritura toma el rumbo preciso que la caracteriza actualmente. Las Carolingias son un tipo de escritura sobre papiro y con tinta, estilizadas y sencillas, para uso totalmente urbano y personal.

De este tipo de escritura, surgieron las dos vertientes que terminan en la Imprenta de
Gutenberg: Humanísticas (S. XIV/XV d.C) una escritura manual, sencilla y aplicable, y la
Gótica (S. XIII d.C) que por su grosor y fiereza, fue la preferida de Gutenberg a la hora de comenzar a imprimir.

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